{"id":2936,"date":"2020-07-30T00:34:10","date_gmt":"2020-07-29T22:34:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.proamazonia.org\/?p=2936"},"modified":"2020-07-30T04:29:33","modified_gmt":"2020-07-30T02:29:33","slug":"la-deforestacion-y-su-relacion-con-las-enfermedades-zoonoticas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.proamazonia.org\/en\/la-deforestacion-y-su-relacion-con-las-enfermedades-zoonoticas\/","title":{"rendered":"La Deforestaci\u00f3n y su relaci\u00f3n con las Enfermedades Zoon\u00f3ticas"},"content":{"rendered":"\n<p>La demanda mundial por alimento y recursos crece de forma ingente y a la par con el crecimiento poblacional. Cada vez, nuevas \u00e1reas de bosque se convierten en tierras para la agricultura y ganader\u00eda (Afelt et al, 2018). Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO)<sup>1<\/sup>, la deforestaci\u00f3n neta para el periodo 2010 &#8211; 2020, fue de 4,7 millones de hect\u00e1reas\/a\u00f1o a nivel mundial. En Ecuador, seg\u00fan el Ministerio del Ambiente y Agua (MAAE), la deforestaci\u00f3n bruta anual, para el periodo 2016 &#8211; 2018, fue de 82.529 ha\/a\u00f1o, una superficie 2,2 veces mayor a la ciudad de Quito.<\/p>\n\n\n\n<p>La aparici\u00f3n de enfermedades zoon\u00f3ticas<sup>2<\/sup>, guarda relaci\u00f3n con procesos antropog\u00e9nicos, como la deforestaci\u00f3n y el incremento de la frontera agr\u00edcola. En este escenario, para el proceso de infecci\u00f3n, la densidad poblacional y la diversidad de fauna silvestre, son variables que juegan un rol preponderante (Di Marco et al, 2020). Aunque la competencia por espacio y recursos ocurre de forma natural entre organismos de un ecosistema, intervenciones significativas pueden promover el desplazamiento de una o varias especies fuera de sus nichos ecol\u00f3gicos<sup>3<\/sup> (Cunningham &amp; Cunningham 2013). <\/p>\n\n\n\n<p>La intervenci\u00f3n antropog\u00e9nica en los bosques genera un efecto de \u201cempuje y atracci\u00f3n\u201d. Por un lado, la deforestaci\u00f3n desplaza a la vida silvestre de su h\u00e1bitat, y por otro, atrae a la misma a las inmediaciones de los nuevos asentamientos humanos, donde \u00e9sta encuentra condiciones ideales para la proliferaci\u00f3n de una o varias especies. En el caso de los murci\u00e9lagos, importantes en procesos de producci\u00f3n agr\u00edcola como la polinizaci\u00f3n, las construcciones humanas proporcionan albergue para especies que habitan en cuevas; las luces de las casas, atraen a insectos que sirven de alimento para murci\u00e9lagos insect\u00edvoros, y en el mismo espacio, los nuevos cultivos frutales llaman la atenci\u00f3n de especies de murci\u00e9lagos frug\u00edvoros<sup>4 <\/sup>(Han et al, 2015). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La adaptaci\u00f3n de los ecosistemas a actividades humanas, puede incrementar significativamente la presencia y el contacto con diversas especies de fauna ex\u00f3tica en un solo nicho ecol\u00f3gico, y con ello, la diversidad de l\u00edneas de virus y las probabilidades de contagio (Afelt et al, 2018). La transmisi\u00f3n de enfermedades desde la fauna silvestre hacia los seres humanos, es un proceso accidental y cuya ocurrencia es dif\u00edcil de predecir. Aun no existe evidencia que corrobore la transmisi\u00f3n directa desde los murci\u00e9lagos hacia los seres humanos; por el contrario, y para la mayor\u00eda de los casos, las din\u00e1micas de contagio siguen interacciones y patrones complejos.  <\/p>\n\n\n\n<p>Por citar unos ejemplos, enfermedades virales como el SARS y el MERS, circularon en animales silvestres y dom\u00e9sticos respectivamente, antes de infectar a seres humanos. En el caso puntual del virus Nipah, que produjo casos de encefalitis con el 74% de mortandad en la India, murci\u00e9lagos del g\u00e9nero Pteropus infectaron en primera instancia a cerdos, de los cuales los humanos contrajeron la enfermedad posteriormente (Chadha et al, 2006).  <\/p>\n\n\n\n<p>Una vez dentro de un ser vivo, los virus pueden mutar y desarrollar formas m\u00e1s efectivas para trasmitirse y generar nuevos contagios (Afelt et al, 2018). No se descarta el hecho de que muchas enfermedades virales evolucionen de una l\u00ednea com\u00fan. Este es el caso del actual COVID-19, igualmente originado en murci\u00e9lagos y transmitido a humanos luego de haber infectado un tercer organismo, el cual muestra similitudes gen\u00e9ticas con variantes de otros tipos de coronavirus como el SARS (Lu et al, 2020).  <\/p>\n\n\n\n<p>Al problema de la deforestaci\u00f3n, se suma el calentamiento global como una amenaza paralela al brote de una eventual pandemia (Ruscio et al., 2015). El derretimiento de los polos, producto del incremento de temperatura, produce una reducci\u00f3n de este ecosistema; ampliando el nicho ecol\u00f3gico de muchos vectores de enfermedades<sup>5<\/sup>, en zonas que antes se encontraban congeladas (Parkinson et al, 2014). Adem\u00e1s, algunos estudios muestran que el derretimiento de los glaciares, podr\u00eda poner nuevamente en circulaci\u00f3n a virus y bacterias, que estuvieron atrapados en el permafrost<sup>6<\/sup> por miles de a\u00f1os, y el rebrote de enfermedades antiguas es un riesgo que deber\u00eda ser tomado en consideraci\u00f3n (Smith et al, 2004).  <\/p>\n\n\n\n<p>Con el objeto de fomentar ecosistemas saludables, no solo la conservaci\u00f3n de bosques se convierte en un imperativo. Adem\u00e1s, es importante regular el comercio y tr\u00e1fico ilegal de fauna silvestre. Se conoce que el 60% de enfermedades transferibles vienen de animales, y de este porcentaje el 70% tiene su origen en especies silvestres (Chakraborty et al, 2020).   <\/p>\n\n\n\n<p>Aunque es claro que el gran reto de la humanidad es generar conciencia sobre los efectos del cambio clim\u00e1tico y la alteraci\u00f3n de los ecosistemas naturales, la pandemia generada por efectos del COVID y las consecuencias en la econom\u00eda mundial, supone alta presi\u00f3n sobre los bosques y riesgos de incumplir con los acuerdos de conservaci\u00f3n.   <\/p>\n\n\n\n<p>En este escenario, la activaci\u00f3n productiva debe ser eficiente y efectiva. Las acciones clave que se recomiendan a nivel mundial son:  <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Dinamizaci\u00f3n de las cadenas de valor <\/li><li>Asistencia t\u00e9cnica para incrementar la productividad  <\/li><li>Generaci\u00f3n de nuevos mercados locales <\/li><li>Fomento del consumo local versus productos importados <\/li><li>Generaci\u00f3n de cr\u00e9ditos verdes y flexibles, que permitan dinamizar la econom\u00eda y fomentar la transici\u00f3n hacia una producci\u00f3n sostenible y la conservaci\u00f3n de bosques.   <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Como una de las medidas de mitigaci\u00f3n a los efectos negativos del cambio clim\u00e1tico, Ecuador implementa desde el a\u00f1o 2017, el Programa Integral Amaz\u00f3nico de Conservaci\u00f3n de Bosques y Producci\u00f3n Sostenible (PROAmazon\u00eda), iniciativa del Plan de Acci\u00f3n REDD+<sup>7<\/sup>, dando cumplimiento a los acuerdos adquiridos con la Convenci\u00f3n Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Clim\u00e1tico (CMNUCC), cuyas acciones apoyar\u00e1n al Ecuador a cumplir sus objetivos nacionales y acuerdos internacionales para reducir el avance de la frontera agr\u00edcola y guiar al pa\u00eds en su proceso de transici\u00f3n hacia Producci\u00f3n Sostenible y Libre de Deforestaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Autor:<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Giovanny Romero<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00e9cnico de Producci\u00f3n Agropecuaria Sostenible de&nbsp;PROAmazon\u00eda&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Colaboraci\u00f3n:&nbsp;<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Paulina Angulo&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Coordinadora Transici\u00f3n a Sistemas de Producci\u00f3n Sostenible&nbsp;de&nbsp;PROAmazon\u00eda&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:&nbsp;<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Afelt, A., Frutos, R., &amp; Devaux, C. (2018). Bats, coronaviruses, and deforestation: Toward the emergence of novel infectious diseases?\u202fFrontiers in microbiology,\u202f9, 702. <\/p>\n\n\n\n<p>Chadha, M. S., Comer, J. A., Lowe, L., Rota, P. A., Rollin, P. E., Bellini, W. J., &#8230; &amp; Mishra, A. C. (2006). Nipah virus-associated encephalitis outbreak, Siliguri, India.\u202fEmerging infectious diseases,\u202f12(2), 235. <\/p>\n\n\n\n<p>Chakraborty, I., &amp; Maity, P. (2020). COVID-19 outbreak: Migration, effects on society, global environment and prevention.\u202fScience of the Total Environment, 138882. <\/p>\n\n\n\n<p>Cunningham W P., Cunningham M A. Mc Graw Hill International Edition. Principles of Environmental Science 7th edition 2013.  \n<\/p>\n\n\n\n<p>Di Marco, M., Baker, M. L., Daszak, P., De Barro, P., Eskew, E. A., Godde, C. M., &#8230; &amp; Karesh, W. B. (2020). Opinion: Sustainable development must account for pandemic risk.\u202fProceedings of the National Academy of Sciences,\u202f117(8), 3888-3892. <\/p>\n\n\n\n<p>Han, H. J., Wen, H. L., Zhou, C. M., Chen, F. F., Luo, L. M., Liu, J. W., &amp; Yu, X. J. (2015). Bats as reservoirs of severe emerging infectious diseases.\u202fVirus research,\u202f205, 1-6.<\/p>\n\n\n\n<p>Lu, R., Zhao, X., Li, J., Niu, P., Yang, B., Wu, H., &#8230; &amp; Bi, Y. (2020). Genomic characterization and epidemiology of 2019 novel coronavirus: implications for virus origins and receptor binding.\u202fThe Lancet,\u202f395(10224), 565-574. <\/p>\n\n\n\n<p>Parkinson, A. J., Evengard, B., Semenza, J. C., Ogden, N., B\u00f8rresen, M. L., Berner, J., &#8230; &amp; Menne, B. (2014). Climate change and infectious diseases in the Arctic: establishment of a circumpolar working group.\u202fInternational journal of circumpolar health,\u202f73(1), 25163. <\/p>\n\n\n\n<p>Ruscio, B. A., Brubaker, M., Glasser, J., Hueston, W., &amp; Hennessy, T. W. (2015). One Health\u2013a strategy for resilience in a changing arctic.\u202fInternational journal of circumpolar health,\u202f74(1), 27913. <\/p>\n\n\n\n<p>Smith, A. W., Skilling, D. E., Castello, J. D., &amp; Rogers, S. O. (2004). Ice as a reservoir for pathogenic human viruses: specifically, caliciviruses, influenza viruses, and enteroviruses.\u202fMedical Hypotheses,\u202f63(4), 560-566. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La demanda mundial por alimento y recursos crece de forma ingente y a la par con el crecimiento poblacional. Cada vez, nuevas \u00e1reas de bosque se convierten en tierras para la agricultura y ganader\u00eda (Afelt et al, 2018). Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO)1, la deforestaci\u00f3n neta para el periodo 2010 &#8211; 2020, fue de 4,7 millones de hect\u00e1reas\/a\u00f1o a nivel mundial. En Ecuador, seg\u00fan el Ministerio del Ambiente y Agua (MAAE), la deforestaci\u00f3n bruta anual, para el periodo 2016 &#8211; 2018, fue de 82.529 ha\/a\u00f1o, una superficie 2,2 veces mayor a la ciudad de Quito. La aparici\u00f3n de enfermedades zoon\u00f3ticas2, guarda relaci\u00f3n con procesos antropog\u00e9nicos, como la deforestaci\u00f3n y el incremento de la frontera agr\u00edcola. En este escenario, para el proceso de infecci\u00f3n, la densidad poblacional y la diversidad de fauna silvestre, son variables que juegan un rol preponderante (Di Marco et al, 2020). Aunque la competencia por espacio y recursos ocurre de forma natural entre organismos de un ecosistema, intervenciones significativas pueden promover el desplazamiento de una o varias especies fuera de sus nichos ecol\u00f3gicos3 (Cunningham &amp; Cunningham 2013). 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